El Estéreo Picnic cumplió quince y Bogotá le regaló sol: tres días que redefinieron lo que un festival latinoamericano puede ser

El Estéreo Picnic cumplió quince y Bogotá le regaló sol: tres días que redefinieron lo que un festival latinoamericano puede ser

Por primera vez en años, salió el sol en el Festival Estéreo Picnic. Y eso, para cualquiera que haya pisado el Parque Simón Bolívar en ediciones anteriores —con el barro hasta los tobillos, el poncho como uniforme y la lluvia bogotana como telón de fondo permanente—, fue la primera señal de que esta edición iba a ser distinta.

Del 20 al 22 de marzo, bajo el lema "Un Mundo Distinto", la edición número 15 del FEP reunió a más de 140.000 personas en tres jornadas que cruzaron rock, pop, electrónica, hip hop, trap, música popular colombiana y hasta un programa infantil chileno. Seis escenarios —incluyendo el nuevo Lago, la incorporación de esta edición— distribuidos por todo el parque. Más de 50 artistas. Y una ciudad que, por tres días, dejó de ser la capital del trancón para convertirse en la capital de la música en vivo del continente.

Viernes 20: cuando Tyler bajó del cielo y Luis Alfonso subió al escenario donde nadie lo esperaba

El primer día arrancó temprano. School of Rock —un grupo de niños y adolescentes— abrió la fiesta tocando clásicos de Aerosmith, Guns N' Roses y Rolling Stones en el escenario principal. Fue uno de esos momentos que no aparecen en los titulares pero que definen el espíritu de un festival: la música empieza antes de los headliners, y a veces empieza con quienes todavía están aprendiendo a tocarla.

Pero la verdadera sorpresa del viernes fue Luis Alfonso. El cantante de música popular colombiana —sí, popular, no urbana, no alternativa, no electrónica— se paró en un escenario del Estéreo Picnic e interpretó Chismofilia, Contentoso y Cuánto vale frente a un público que no sabía si estaba en el FEP o en una feria de pueblo. Y lo disfrutó. Fue la primera vez que la música popular colombiana tuvo espacio en el festival, y el hecho de que funcionara dice más del estado actual de la escena musical del país que cualquier análisis de Spotify.

La noche del viernes la cerraron tres pesos pesados. Lorde trajo su pop introspectivo al escenario principal. Tyler, The Creator demostró por qué es una de las figuras más importantes del hip hop contemporáneo. Y Peggy Gou, la DJ surcoreana, se encargó de llevar al público a la pista de baile hasta la madrugada. Turnstile, Addison Rae, Royel Otis y KATSEYE completaron una apertura que dejó claro que esta edición no iba a ser solo rock alternativo con colitas de electrónica: iba a ser todo, al mismo tiempo, sin pedir disculpas.

Sábado 21: The Killers no fallan y Swedish House Mafia convirtió el parque en una discoteca al aire libre

El sábado fue el día de los veteranos. The Killers regresaron a Colombia —otra vez, porque ya perdimos la cuenta— y otra vez no decepcionaron. Hay algo en esa banda que funciona como un reloj: no importa cuántas veces los hayas visto, cuando suena Mr. Brightside el público reacciona como si fuera la primera vez. Alguien en la multitud dijo que era "un clásico que repetiría una vez más", y probablemente lo hará.

Interpol, Mochakk y las nuevas tendencias del pop y la electrónica llenaron la programación del día. Young Miko se llevó uno de los públicos más entregados del fin de semana: le corearon casi todo y entre canciones recibió elogios que normalmente se reservan para los headliners.

Pero el cierre del sábado fue Swedish House Mafia. Y lo que hicieron en el escenario Un Mundo Distinto fue, según alguien en el público, "mera farra". El trío sueco entregó uno de los mejores espectáculos de electrónica que el festival haya visto, con una producción visual que convirtió el Parque Simón Bolívar en algo que se parecía más a Tomorrowland que a Bogotá. Pero era Bogotá. Y eso lo hacía mejor.

Domingo 22: Sabrina Carpenter a las dos de la tarde ya tenía público y Skrillex cerró la fiesta con un secreto

El tercer día fue el más concurrido. A las dos de la tarde y un minuto —un minuto después de la apertura de puertas—, una avalancha de personas vestidas con lentejuelas, minifaldas, sombreros vaqueros y brillos corrió hacia el escenario principal. Querían ver a Sabrina Carpenter. Pero para eso faltaban más de ocho horas.

Mientras tanto, Deftones, Interpol, Viagra Boys y Blood Orange mantuvieron la temperatura alta en los otros escenarios. Doechii demostró que su energía en vivo está a la altura de su momento en la industria. Lasso conectó con el público latinoamericano de una manera que solo él sabe hacer.

Y entonces llegó Sabrina. El debut de Carpenter en Colombia fue todo lo que el público esperaba: pop empaquetado al milímetro, presencia escénica desbordante, y Espresso y Nonsense cantadas por 45.000 personas que llevaban meses ensayando cada letra. En un momento del show, Sabrina "arrestó" a Doechii en el escenario —un guiño teatral que se viralizó antes de que terminara la canción— y el FEP tuvo su momento de redes sociales del fin de semana.

Pero la verdadera sorpresa estaba guardada para el final. Skrillex cerró el Estéreo Picnic 2026 como se cierra una fiesta de quince: con luces, fuegos artificiales y un golpe inesperado. Cerca de la una y media de la madrugada, en medio de su set, preguntó "¿Colombia, cómo la están pasando?" y subió a Young Miko al escenario. Juntos interpretaron una colaboración inédita —que ninguno de los dos había lanzado en plataformas— y anunciaron que el tema, titulado Duro, estaría disponible el 27 de marzo. Bogotá se convirtió así en la primera ciudad del mundo en escuchar esa canción en vivo.

Lo que queda después de la fiesta

El Estéreo Picnic nació en 2010 como un festival de un solo día con predominio de artistas nacionales. Quince ediciones después, es el festival alternativo más importante de Colombia y uno de los referentes de Suramérica. Ha traído a Red Hot Chili Peppers, Nine Inch Nails, Jack White, Snoop Dogg, Gorillaz y Foo Fighters. Ha pasado de un día a cuatro, y de cuatro ha vuelto a tres con una curaduría más compacta y precisa.

Pero lo que hizo diferente a esta edición no fue solo el cartel. Fue la sensación de que el festival finalmente encontró el equilibrio entre ser una vitrina global y un espejo de lo que suena en las calles de Bogotá. Luis Alfonso y Tyler, The Creator en el mismo día. Sabrina Carpenter y Deftones en la misma noche. Young Miko estrenando una canción antes de que existiera en Spotify.

140.000 personas. Tres días. Seis escenarios. Sol por primera vez en años. Y la certeza de que, a los quince, el Estéreo Picnic ya no necesita demostrar nada. Solo seguir haciendo lo que sabe hacer: convertir un parque de Bogotá en el centro del mundo por un fin de semana.

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